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miércoles

Un cuarto cacho de película

Escena 0 - exterior: Se me enfadaron los ojos. Les pienso: sed tranquilos y ellos me contestan que tienen sed y dicen que haga algo. Ya no pueden mirarlo más tiempo. Ya no saben sobre qué hablar a la gente. Ya no les divierten sus personalidades. Sus destinos cotidianos de los ciudadanos. Nosotros no tenemos esos tipos de problemas, suplican, nosotros tenemos sed. Deseamos algo de agua pero hay sólo unos refrescos empaquetados y aprobados higieníca mente.
Escena 1 - corazón: Pronto explotaré de una sobrecarga de amor. Se ha encendido el infinito de mi imaginación. Las sombras se sonríen a mí. Ya no me voy imaginando que se rieran de lo que acabo de hacer como lo hacía antes. Como si deseara tener un problema real. Un acontecimiento. Por lo menos un desastre y por lo más un fin del mundo. Tengo la muerte tan cerca de mí mismo que me parece que ya no puedo morir. Tengo una suerte que me rodea. Es fuerte. La vida me duele como cuando te toca la lluvia o como cuando se sienta una mosca a tu mano.
Escena 2 - exterior: El año pasado buscaba cómo funciona el mundo real. Este año me toca un mundo diferente. Tal vez uno irreal y quizá uno mucho más interior y quizás uno menos inerte. Y si la creatividad también crece exponencial mente. Y si así se comporta sobre todo ella. Y qué más. Y qué más hay.
Escena 3 - interior: Hace un año pensaba crear a los dioses. Este año me confirmaré con el universo y con una de sus mitologías. Cada cosmos necesita una. Se llama el principio de incertidumbre. El mundo no puede existir sin sus textos. El paisaje sin sus miradas. El dios sin sus curiosidades. El trabajo sin la tierra. Y si somos una afición de los dioses. Algo de los domingos. Yo, por ejemplo, siento que el tiempo libre se me da bien que me siento más natural mente durante el ocio que duranto el negocio. Y quién creó el tiempo libre de los dioses.
Escena 4 - historía: Y los paisanos se mueven a las ciudades y el trabajo deja de ser una comunicación con su tierra y se vuelve una comunicación con la civilización occidental. El paisaje se va culturalizando. El caos natural se hace un orden o una orden, esto, en la era de los transes, no está nada claro. El trabajo se pone remunerado. La tierra deja de hablar. Los científicos discuten cada vez más. Cuando comen y cuando se juntan en sus despachos. Los creyentes se hacen ciudadanos y la religión empieza a creer en el capitalismo. La comunicación con la tierra ya no es posible sin la mediación de dinero y otros medios de comunicación. Aparecen los productos y el consumo de los productos y los varios medios de transporte nuevos y los accidentes de estos transportes y desaparece la diferencia entre día y noche y aparece la luz pública y mientras que los mosquitos se suicidan en miles y miles los occidentales acaso ven el ocaso. En el trabajo ya está prohibido hablar sobre la muerte. Los clientes no l@ esperan. Y para que existan los consumidores para que las cosas que nadie necesita salvo el capitalismo mismo o la cultura blanca como quiera usted señor consumidor y segura mente y cliente de una aseguradora y él asustado profesional mente para que todas esas cosas uno pueda comprar y usar y romper y consumir y tirar para que exista alguién que no sabe que quiere y por eso puede querer una cosa completamente inútil como un coche o una televisión o una accelerador de partículas o una historia o una multinacional algo que mueve con el capital pues lo que se produce hay que gastarlo y como para gastar algo se necesita cierta cantidad de tiempo los capitalistas se inventaron el tiempo libre como unos momentos de vida de uno cuando se hacen cosas que nadie necesita tenían un montón de experiencia de las horas que sus padres pasaban en los monasterios y en las universidades y en los salónes de la nobleza y en las obsesiones de los mercadores que siempre y esto os confirmará cualquier egipcio o babyloñano pero siempre opinaban cosas raras hasta chungas se decía antaño en los desiertos de persia. El tiempo libre es una consecuencia de la civilización. Normal mente la gente no necesita nada así es que la vida en el universo es simple mente libre. El tiempo libre es un término. Una cosa. Es un deshecho. Hoy día todo el mundo quiere sobre todo tener el tiempo libre. Pero hay que crear la vida de uno y no su tiempo libre. Pero probable mente deseamos bañarnos en nuestra basura. De hecho, nunca hacemos nada diferente. Lo llamamos nuestra cultura. Nos hemos inventado la evolución y la termodinámica y la teoriá de caos. Creemos en nuestros libros. El más famoso termina con la apocalypsis. Seguimos segiendo el plan. La historia hay que escucharla. Y quién va a comunicar con la tierra si todos vamos a tener nuestro tiempo libre. A lo mejor tendremos la suerte que la civilización se perderá a sí misma en su propia complejidad y en la entropía que se nota más y más en todos los lados y a lo mejor viviremos con nuestros propios ojos el ocaso de un mundo y a lo mejor de todo luego habrá falta construir un mundo nuevo y esto sí que será en tiempo libre.
Escena 5 - entre: Hacia la comunicación con la tierra. Sé un cacho del universo que habla y imagina y siente y ve. Estar un entre. No he leído a aristóteles y he solucionado el dilema si ser o no ser. Cuando ya no hay tiempo de los sujetos que se han definido bien razonal mente y que se separaron de todo lo objetivo de lo que no sentía la necesidad de hablar y pensar y discutir y dudar y buscar es que en ningún momento se encontraba perdido. La tierra siempre sabe por donde vuela y en el universo no existen las islas desiertas y la soledad significa el espíritu del cosmos y no un individio descaminado.bnjhn, escribió el gato. Lo que pasa es que queremos ser sujetos pero lo menos posible sujetos a algo pero a la vez insistimos en que el mundo es objetivo y que se puede ordenar global y libre mente tal como deseamos y cómo todos deseamos algo diferente es que si no no fueramos unos sujetos bien definidos e individualizados y civilizados y solos tal el mundo poco a poco deja de ser objetivo y empieza a verse que más bien consiste en un rebaño de sujetos diferentes que se mezclan entre sí. Y nada más. La vida. Es lo que hay.
Escena 6 - interior: Y qué otro remedio queda que enamorarse de la crisis. Es tan permanente tan sexy tan estructural tan nuestra tan espectacular. Es otro yo nuestro. Él que necesita atravesar los horizontes el yo que quiere ver que está por detrás de las fronteras él que no nos deja sentir que todas las fronteras y todos los horizontes están dentro de nosotros mismos que no hace falta enviar a un robot hacia el universo profundo para verlo en directo. Yo no soy culpable de que mi piel blanca necesita acabar con los límites yo no me siento responsable por esta explosión de caos y sinsentido que se produce en una piedra azul. Tenía miedo pero ahora me empieza a gustar. Siento mucha curiosidad por los eventos de mi futuro.
Escena 7 - abismo: Su fondo es a la vez su superficie. Estamos rotos porque queremos. Los físicos desean que sus teorías sean falsificadas, es que lo significaría el progreso de la ciencia el dessarroyo del conocimiento. Las cosas se rompen por sí mismas. Pronto dejaré de ser europeo por completo, ya ahora no me puedo imaginar muchos rollos corrientes. Los arroyos bajan de las montañas creándolas. El agua cuenta a las piedras cosas sobre su interior. La superficie refleja el cielo y permite ver el fondo. Formando unas grietas oleadas. Estar un arroyo. Se ve venir alguién desde detrás del horizonte. Qué acontecimiento. Los abismos con mucha agua se llaman ríos. El arroyo nunca puede estar roto pero sí que puede estar muerto. Tengo un río en el jardín B de mi casa. Es un arroyo en el parque.
Escena 8 - universo: Hay entes que creen en el dinero y entes que creen que el pájaro que sobrevoló la inauguración de obama era un ovni. Cada uno puede creer en lo que quiere, claro. Los conspiracionistas se aburren es que todo se desarrolla bastante según sus predicciones y pues se espera la llegada de algo grande y los de la izquierda se pierden entre las faltas de algunas soluciones reales y siguen produciendo manifiestos que luego llenan las páginas de fuentes alternativas que confirman al espectáculo que merced a ellos puede seguir representándose como él quién permite a cada uno creer en lo que quiere y los de la derecha siguen viviendo su vida real como si no pasaría nada y tampoco algo fuera por llegar como si todo este sufrimiento mundial fuera algo natural y los del ciberespacio se ponen una bailarina que da vueltas hacia derecha o hacia izquierda depende en la hemisphera que tienes encendida y luego depende de cómo lo quieres
http://www.youtube.com/watch?v=rXXp06137bo
y alguién de ellos debería dejar de pensar y alguién debería empezar a diseñar el mundo con su mente es que tal como lo hacemos nosotros con cosas y palabras y cárceles y poder no lo va bien.
Escena 9 - publicidad: Y también tengo una nueva película o más
http://www.youtube.com/watch?v=TTiy-2_1goA
Hacia la desaparición en el infinito.
Hacia el infinito de la desaparición.
Hacia la desaparición del infinito.
Cuando la nada se convierte en punto se hace línea se pone plano se vuelve espacio deviene todo.
Cómo sabe la cuarta dimensión. Cuál es su flor favorito. Kým si představovala, že bude, když byla malá. Qué prefieren los dragones para des-al-lunar. Cua´ndo el universo tiene las vacaciones.
Yo estoy viviendo mis dos años del tiemplo mítico, lo que no tiene nadie normal desde la segunda mitad del siglo XIX. A mi ritmo. Un viaje fantástico. Hoy, la eternidad va algo despacio. Hay un mundo veinte mil migas por encima del mar.
El gato nuevo tiene miedo del conejo y está tan gordo que, escapando de sus mordiscos brutales, es un conejo salvaje, vive salva mente en el jardín, el gato de eva que le entiende perfecta mente lo que le dice, aprendió a nuestro lenguaje, y huye delante de un conejo, y no está capaz de saltar a la pared.
Los nacidos en los noventa, la generación digital les llaman, no usa correo electrónico, lo consideran una cosa de los adultos. Les parece una comunicación lenta, en muerto, o algo así, supongo. La verdad es que tienen razón. Es una cosa que usan las instituciones, en todas las partes hay que rellenar tu correo electrónico, lo consideramos cómodo, y lo es, nos tienen localizados a través de mi arroba y ellos tienen razón, y yo no siento ninguna necesidad de un massenger. Tengo mis ojos. Así uno se da cuenta que tiene una edad que el tiempo corre.
It´s going to destroy itself. En presente. Right now. I want it to see this for myself.
En los agujeros de la realidad se pueden ver los trozos del infinito.
En las ventanas emergentes de la red se refleja la eternidad del presente.
Un día de estos la publicidad empleará el retorno eterno.
Luego dejamos de ser.
Algunos estarán con los ojos abiertos. Y no se lo podrán creer. Como siempre. A diferencia de los que desaparecen.
Un día construiré un lugar sagrado.
Sí, se van a construir unos nuevos.
Todo el mundo.
Todo el universo.
Todo el infinito.
Toda su desaparición.
Una vida entera y una semidestinada.
Hay que crear un tiempo, uno de cada uno, aparte y todos juntos, a la vez que nunca desaparece.
No se puede escribir el futuro, hay que vivirlo, voy a dormir, tengo sueño, aceptaré mi futuro, me comportaré como un humano que sabe escribir. Cómo saben los sueños. Ímaginate.


domingo

La ley de la vida

Estar tranquilo es más importante que estar vivo.

jueves

Qué muera el ruido

Tener a galego diez centímetros de tu cara. Gritándote a ti. Sin capacidad de controlarse, acaba de comprarse cuatro chocolates Nestlé de almendras. A las cuatro y pico de la mañana. Acaba de cantar canciones de estadio de futbol. Junto con otros galegos. Ciegos como dios manda a las cuatro y media. Sus cervezas ya no respetan los límites de los vasos de papel de coca-cola. El disco del lado ya está cerrado. Ya no pueden beber más, ya no son ellos mismos. Los galegos que a las cuatro y treinta de la noche están como de siempre. Unos europeos que trabajan en algo que no les dice nada cariñoso, unos blancos que decidieron dedicar su vida al dessarrollo ciego del capitalismo, una generación de españoles que para siempre ganó la eurocopa, unos que mañana andarán por el espectáculo leve mente resacosos, unos de la civilización racional que ha llegado a la conclusión que los consumentes no necesitan pensar que el consumo que la masa que los que dejan entre un jueves y un viernes a sus neuronas nadar en grandes cantidades de alcohol y divertirse con música que no se puede escuchar. De hecho, ellos tampoco lo hacen. Ellos están saliendo. Hay que salir, dicen. De qué hay que salir, pregunto. A tomar algo, responden.
Parece que nos falta una conclusión.
Parece que estamos condenados a desaparecer de la biosfera sin darse cuenta de ello.
Parece que no somos tan diferentes de un virus eliminado sin su permiso por la medicina.
Parece que esto simple mente tiene que terminar con dolores.
Parece que a esto no se le puede explicar nada.
Ni siquiera te deja decir que lo sientes.
Así que estás allí, un galego te repite algo sin sentido, y tú te callas y le estás mirando, estás lo más tranquilo posible, sabes que no tienes nada que hacer, sientes tu cuerpo como tembla bajo las vibraciones negativas de su enfado de su enfadamiento y de su enfadadumbre.
Estoy viviendo una película catastrófica, estoy seguiendo una sociedad justo cuando se está derrivando. Unas tomas espectaculares y lo mejor aún está por llegar.
Quisiera aprender a amar esa gente.
Hasta me parece que, como voy experimentando, algunos lo temen, que lo sienten y que si les dejas cantar en una tienda y no haces nada, ni les gritas, ni les manipulas, ni les ordenas nada, ni les estás obligando jugar a un cliente y un tío por detrás del mostrador, de repente se sienten demasiado libres, se asustan y se ponen nerviosos y como necesitan sentirse otra vez como ellos mismos, como los de montón que quieren asegurarse que están cerrados dentro de sí mismos, tienes que tener respeto al cliente, me dijo
No es su culpa, es culpa del sistema, no sabe que no tiene por que ser cliente, problema aparece cuando se te ocurre la simple idea que ellos son el mundo que ellos forman la sociedad que ellos deciden que significa la humanidad y que ellos no quieren hacer nada de esto y prefieren hacerlo inconciente mente, representados por algo que conocen de la tele y de los periódicos y por algo que se puede consumir.
Cómo llegar a ser el universo sin que desaparezca todo lo real.
Cuál es una versión diferente de un fin del mundo.
Qué las escapadas se vuelvan las entradas.

Bebé - te digo que no

Cuando te preguntará un niño por lo que hacías antes de la guerra, qué le dirás.
Cómo se puede explicar esta perdida del tiempo, cómo describir la nada de nuestras vidas apalancadas, cómo que, cuando estabamos libres, no sabíamos imaginar algo mejor.
Los ojos se pararán, la memoria pasará un instante difícil para justificar su propio pasado.
A quién vamos a ver, a quién vamos a pensar qué habíamos sido, quién vamos a ser.
Dónde parece que nos hallamos ahora.
En qué creemos, en qué pensamos, en qué estamos cerrados.
Los que no recordarán, noslo van a idealizar. Van a envidiar este paz que será inimaginable para ellos y otras cosas mitológicas, la luz nocturna en las calles de las ciudades y la televisión que como la bola de cristal nos enseña la gente de otros continentes y la comida simpre ordenada y cubierta con el plástico y el tiempo libre que llenabamos con movimientos incomprensibles y las naves espaciales, no, espera, los misiles los niños van a conocer de toda la vida, antaño se les fabricó un huevo.
Y nosotros callados. Pensando si no somos culpables. Dando las vueltas, una y otra vez, a la posibilidad que algo se había podido hacer de otra manera. Dudando. Buscando la expresión. La eplicación. La disculpa. Las palabras. La más propia versión. ,,...para que te lo puedas imaginar...''
Ya no vivirémos en el mundo lleno de las posibilidades y las oportunidades y las eventualidades, ya existirá solo un mundo demasiado real. Ya no vamos a vuscar la berdad ya no vamos a tener tiempo para algo así ya nos vamos a buscar la pura vida y nada más.
Cómo hacer entender que así eramos y que se veía venir que lo acabaría mal pero nadie hacía nada a propósito y yo me he encontrado hoy con esto http://ru.youtube.com/watch?v=2I3T_kLCBAw&feature=related
y la guerra se convertía del mal a una herramienta para producir nuestras mentes más flexibles y más convencibles y total mente vencidas.
Nos han subestimado. Nuestros cerebros bañados en el vacío descubrieron los colores del universo lejano. Cuando no nos encontrabamos, tomamos la decisión que estamos escapando que todo va en una de las buenas direcciones.Lo llamaban la posmodernidad pero, en realidad, lo era una meditación gobal. Vi al mundo masticando la teoría de relatividad con la boca abierta. Dentro de un mes y medio pasará el catorce de octubre. Los medios de comunicación pondrán la verdad más real que te puedas imaginar. Hablé con una película que se hizo un trozo de paisaje en una reserva natural. Cuando lo miro, me parece mucho más fácil salir de aquí. Tal vez va a doler y tal vez el dolor no existe y tal vez ya no les dejo hablarme de que soy un ente tresdimensional que necesita comer. Antes de la guerra, niña, la gente tenía miedo.
He volado a través de mi infancia y he volado por los paseos de diferentes instituciones y he volado con un avión que no cayó y he volado por el mediodía en una ciudad donde no había ni dios y he volado entre un rebaño de dragones y he volado por la red y he volado hasta acá y no puedo llegar a ver ninguna razón por la que debería vivir alguna vez algo diferente.
Mi curiosidad es infinita. Dech aré de luchar por mi libertad. Qué el universo vuele a través de mi cuerpo. Ya confio en mis células. He pasado por el blog de una y leía que se lo suelen pasar real mente bien. Alquien abrió la puerta de su percepción con un ruido esquissito y el gato paró la canción del colibri. Cuando veré el ojo azul del dios, me meteré a investigar los pliegues de su retina. Un día todos conseguiremos parar las balas como neo y los neocons van a flippar, así que les diremos que ya no creemos en dinero, que son solo unos números en sus pantallas en sus oficinas y que ya no intentamos entrar allí jamás. Se quedarán sólos, pobres, con sus misiles y microchips y niños muertos y misiones que no funcionaban. antes de la guerra, niña, el mundo no iba correcta mente pero había mentes que no se lo creían las que sentían la energía directa mente del sol y del horizonte y de los paisajes y de los árboles y de las moscas y de los parásitos de dentro de las moscas y de la luz de la materia oscura de dentro de los parásitos.
Las guerras viven exclusiva mente en las películas. Qué no tengas miedo saltar al agujero negro. Que al otro lado de la noche hay un día de un universo nuevo. Que la tierra está acostubrada y que hay unos extraterrestres que lo tienen todo bajo control y que viven dentro de ti y que estamos de los otros y que si quieres que éstos vuelan por donde les gustaría, tienes que crear les un cosmos vasto y de colores y tal.


sábado

El salón

El salón estaba orientado hacia una televisión con una pantalla de tamaño de una octavodécima parte de un campo de futbol promedio. Allí se podía ver todo incluso desde la distancia del sofa. Bajo de él, había unos caminos oscuros del gato y unos restos del cenicero caído y un bolígrafo que prefería desaparecer más que escribir y una nada y un espacio que no se usaba para nada y un par de fotones azules perdidos por el viaje desde la tele y un cojín y algo que veía el gato en la oscuridad. El salón también estaba de pasillo, lo que suele pasar a las habitaciones de vida corriente mente, que están entre la puerta y la cocina, cuando el salón se halla al fin del transcurso por todo el piso nace capitalismo, y la calefacción central produce calentamiento global, justo antes de entrar a la cocina, en el techo, estaba escrito: you are leaving a living-room, pero ninguno de los habitantes contemporáneos leía los techos, no les gustaban. El salón también estaba muy cómodo y todo el mundo tardaba acomodado allí un buen rato de cada día y el mejor ratón de cada noche. Hay unos salones donde los de los salones no sienten la necesidad de salir a unos salones de fuera, si una rusa del siglo XIX hubiera tenido un salón así, no habría tenido que saltar por debajo de un tren, y los que vivían ahí tampoco salían mucho, es que cuando vives dentro de un salón de esos, te parece como si todo el espacio se pusiese fuera, el mundo desaparece, y aparece en alguna de las pantallas. En esa localidad se permitía fumar. En el salón se puede pasar infinita mente tiempo, y el agua en la cocina, mientras tanto, empezará a hervir justo a tiempo.

En todas las superficies de todos los sofas de todos los salones hay dibujos. Unos mensajes de los extraterrestres. Unos rastros del mar atormentado. Unos restos de las ideas de los geómetros griegos. Unos ritmos de la tribu de la península de las zebras. Unas imágenes apalancadas delante de la caja de la televisión. Unos bichos que escaparon de un cuandro moderno. Unas líneas que huyen de la vantguarda. Unas formas que no quieren estar de abstractas. Unos pligues aplastados por tí mismo. Lo que dibuja tu espalda cuando miras las noticias, lo que diseñó algún diseñador de sofas tres minutos antes de ir a casa un viernes, lo que cambia color según el programa que estás contemplando en la oscuridad, lo que los marcianos pintaron en tu salón, es que tu nunca vas al campo, y a ellos les apetece decirte algo. En cada sofa se puede leer el destino del salón. En cada sofa se puede beber un vino y un océano de sangre de una mosca (una mosca acaba de salir de mi vaso de vino) a la vez. En cada sofa se puede salvar la vida de una mosca. Está en el suelo, secándose con sus movimientos, en el caso de moscas, cuando quieren emborracharse, tienen que entrar, y no salir. En las superficies de los sofas viven sonidos de las sentaduras. Allí duermen los gatos. Allí se agrupan los cojines. A los que trabajan, ahí se descansa mal, a los que gozan del tiempo libre, aquí se duerme tranquila mente. Quiere un sofa que te levantes de él, o no, desea una superficie que la acaricies con tu culo, o no, quiere un pliegue que le crees, o no. Por qué delante de la tele desparecen las respuestas. Para qué los sofas deberían hablar, para qué comentar la tele. Quisiera ser un árbol que se ha convertido en el sofa. El colchón que nunca tiene que ir al baño. Ver detrás del horizonte sin moverse. Después de su muerte el árbol ve detrás del horizonte. El televidente le cambia los programas. Unos paisajes en directo. De hecho, nada nuevo para un árbol. Hay sofas naturales.

El aire del salón se alimenta con el humo de tabaco. El espacio entre la puerta y la cocina toma drogas. El paisano ve su paisaje a través de la ventana. La luz de la pantalla refleja el cenicero. Los libros ven la tele. Qué pasa en el salón cuando duermes. Hay unas arañas que viven en este salón. Hay unas noticias de buenos aires al lado de una ventana de tierra de fuego. Hay un gato con ojos cerrados. Hay una botella de vino, o dos. Hay unos macheros, algunos funcionan. Hay los periódicos por encima de la mesa que sirven como un mantel que nunca hace falta lavar. Hay un retorno eterno de informaciones que se manchan y tiran al contenedor de los papeles. Que la mosca comparta conmigo el vaso, pero que beba cuando yo no bebo, no me parece tan difícil de entender a esto. Y si el aire respira por mi, si se siente responsable por su propio corriente, yo qué sé que mueve con mis pulmones. Yo no. Hay percepciones que consideran el óxigeno por ser un veneno. Hay moscas que se emborrachan repetiva mente. Hay salones donde lo vive. Hay pantallas que piensan. Hay sofas naturales, esto ya lo he dicho. Los salones que disfrutan de reflejarse en los vasos. Al salón no le importa la diferencia entre el día y noche. Al salon no le importa nada, ni si está el dueño ni que hay una fiesta permanente. Los salones viven fuera de ikea. Aunque no les haga falta no coger sus colores de allí. Hay que escribir por encima de los sofas, dice la publicidad. Hay gatos que escriben por las superficies de los salones y hay salones que describen los caminos de los gatos y los mismos esriben a los gatos y los gatos pasan de los salones, entrando en la cocina y saliendo de la puerta. Hay salones de los dragones y de los cyborgos, hay los mismos salones, hay salones con la televisión y con la conección con el mundo a través de la red y hay salones con las escaleras debajo de las cuales está el aleph y hay sofas de los espectadores de las catastrofes varias del mundo y hay un nuevo sofa de Olalla de Cáceres, una habitación de vida por la cual pasarán cosas.

La invisibilidad

Está cansado de luchar con uno mismo o por uno mismo o con los otros o contra los demás o por los ambos mismos o por algo diferente, está reventado de enfrentarse y encontrarse y interconectarse y ligarse y ocuparse y preocuparse y tal, está hasta los cojones de tener que ser y responder y dedicar y decidir y dirigir y digerir y preguntar y pedir y avisar y vivir y comunicar en general, es que sabe que da igual moverse y no moverse, sacar fotos o olvidar, pensar o no pensar, estar o no estar, entrar o salir, encajar o no en cajar, saber o no saber si da igual moverse y no moverse.

Intuir que la vida es un juego, que el cosmos disfrute de la casualidad mucho más que de la causalidad, y no necesitar ser ni primero en arrancar ni primero en terminar, y tranquila mente perder, érase un juego que no hacía falta ganar, una vida corriente como un corriente arroyolado cualquiera que no había que ganarse, una mezcla de acontecimientos del universo, no universales, acá y allí, que pasaban de todo y nada y qualquier otro nombre de algo aún más allá grande, algo o nada que está entre ser y no ser entre hay y no hay entre está y no está, en el momento en que termina el tiempo o todavía o que no empieza uno nuevo, en el todavía, en el entre blanco y negro, grande y pequeño, entre algo y nada, qualquiera y ninguna, en el vacío llenándose y en la plenitud vacilándose, entre el fuego y el viento, entre dos olas en el mar, entre pasado y futuro, entre muerte y vida, entre espacio y no espacio, allí en todas las partes a la vez y en ningún lado nunca y hacia todas las direcciones los martes y los viernes y de vez en cuando y siempre simultánea mente hay jugadores que ya estuvieron muertos hay tiempos que no corren, hay lugares que no se extienden, no hay cuerpos que se controlan, no hay humanos que saben, no hay animales que viven, hay frases que no dicen y las que no se dicen, hay locos no localizables, hay jugadores jugando, hay juegos no jugables, existe mundo entre hay y no hay.

Está cansado de luchar con uno mismo. Decidió que no volverá a tomar decisiones y ahora no quiere decidir si es bueno o malo. Ya no entiendo la palabra valor. Todo el mundo tiene razón en todos los casos. Verdad no existe. Hay personas que la buscan, son las que un día morirán. Ya no co-r-respondía al mundo exterior. La nada está sobrecargada. La historia helada se está deshelando en el océano. En realidad, no hay que moverse. En un cuerpo humano deshabitado.En un trabajo despedido. En un paro temporal, un paro del tiempo, un paro positivo del mundo negativo. Durante los recreos de los dioses. Un rebaño de franceses jóvenes jugando a dados recibiendo una paliza en una película de una ola nueva. Estaba cansado de cambiar la imágen en el espejo, la de cada mañana. Un jugador no lleva ningún número y no sabe cuando es hoy y cuando mañana, los jugadores viven en una mezcla de tiempos salidos de cualquier a dirección.

Enviaba mensajes para no recibir las respuestas. Hablaba para no ser escuchado. Miraba para no ver. No recordaba para acordarse. Se perdía para no buscarse. Fluía para pararse. Escribía para salir del mundo de los textos. Practicaba su derecho de no formar parte de la sociedad. Las leyes tienen la regla. El tiempo es impredecible, como siempre y como nunca antes. Cuánto tiempo tarda en descomponerse una bolsa de economía. Dentro de cuántos abrires y cerrares de ojos se puede uno desconectar de uno mismo. Cuando las manos de obra de los relojes dejan de obrar. Un columpio roto. Una columna en trozos. Una colonización organizada acabada. Un campo de concentración sin materias primas. Unas calles sin aceras. Unas cabezas sin cerebros. Un dinero sin uso. Una electricidad sin enchufes. Una ecología autosostenible. Una piedra volando por el universo a su rollo, tranquila mente rodeando sí misma, a los continentes no los molestan los meteóritos. Una biosfera sin enemigo natural. Una biología sin humanos. Una vida sin saborear las diferencias entre algo y nada, sin darse cuenta de las diferencias, un universo de lo mismo. Un pimiento de Padrón. Un igual localizado. Un que está arriba y abajo y abajo y arriba. Una oscuridad que distribuye los colores de las sombras y de los espacios entre. Un luz aplicando la velocidad de luz. Uno que se dice a sí mismo: miento y luego no ve la razón por que salir de un laberinto. Un jugando en su tiempo libre. Uno tomando sol. Un juego perdido dentro del cual uno se pierde. Un jugador disfrutando de su vida. Para fumar detrás de la esquina. Para contarselo a otros universos. Para hablar sobre otros jugadores. Para conspirar contra la respiración de otros dioses.

En el paisaje dibujado por los gatos locos. En el rincón del Internet. En las moléculas de farlopa que están volando entre paredes creados de un billete de color sin nombre. En la televisión desenchufada. En una cadena descadenada. En el viento que está renaciendo el fuego. En la grieta de hielo decisiva. En la que funcionará como un sólo movimiento de las alas de una mariposa famosa. La del sueño y la de la realidad. La del caos. La del tao. En la publicidad que será la última. En tus ojos antes del apagón. Estoy cansado de verme reflejando en tus pupillas, carriño, siempre cuando me acerco. En el fondo del abismo donde residen los extraterrestres por los fines de semanas. En el sexto fuera de juego del próximo partido. En el tiempo de limonero que le gusta llevar algo de amarillo, así que ningún limón nunca es primero y tampoco último. En la vida de un insecto elegido para cambiar el mundo de la cual nadie se ha dado cuenta. En la historia escrita por las hierbas salvajes. En las partes interiores de las gotas de lluvia que chocan con una tercera parte de la gran muralla de China. En el pensamiento de una cabezera. En la gira de la mosca. En la parada de aquel movimiento. En el lado sideral de la energía. En el horizonte. En afuera de mi cuerpo. En el momento débil de un dios celebrado. En una pastilla de tranquilizante ardiendo. En el entre Romeo y Julietta. En el virus que, una noche, encenderá todo. En la pregunta sin respuesta. En el sistema nervioso sin problemas. En la ADN que pone ...sé lo que hicistéis. En el número real mente rojo. En la noticia de Google: aproximadamente 1.970.000 de Fin del mundo. (0,19 segundos). En la raya penúltima de tu coche. En la teoría de relatividad obsoleta. En el infinito mareado. En el cansancio de varios colores. En los pelos de aquella cienpie. En la piedra de la ventana. En el libro escrito por una gata casera. En el agujero del cajero en el que vive una araña vieja. En el aviso de mi muerte que cambié. En el relato que olvidaste. En el principio que no comenzó. En la regla que no llegó a participar. En la frase que habla sobre inutilidad del lenguaje. En el agujero negro que comió su galaxia. En la importancia que se fue de marcha. En la meditación que enseña el camino que se suele llamar el malo. En el gato que ve en la oscuridad. En la equivocación empleada en vida cotidiana. En el ayer que está a punto de presentarse. En la canción que oye sola mente una vez por su vida. En la después de ella. En la aldea desocupada. En la alma despreocupada. En la velocidad de luz. En silencio se rueda. En el sexto sentido. En tu tercer ojo, carriño, se refleja todo el caosmos. En la esperanza de una cris-is. En los trozitos de mi piel volando dentro de su mundo cuando se están rascando. En el marco que no es frontera ni límite ni borde ni superficie ni membrana ni cuadrado ni redondo ni cerrado ni abierto ni rectangular ni curvangular ni tal ni cual. En el machero sin piedra. En el mundo que no reconoce el día y la noche, así que no necesita despertarse en absoluto. En él que se ha robado su identidad. En ella que no se encarceló. En la sociedad que no luchaba, así que no tenía la palabra poder. En la que no tenía posibilidades. En la que no les faltaban. En la pereza de una mente tranquila. En el error que nunca falla. En el miedo de un abrir y cerrar de ojos. En díos. En el fuego. En el corriente. En unos días. En los celos de dos caras. En el paisaje. En tre s. En el espacio. En la pista. En el tren. En el estadio. En la mesa redonda. En la habitación. En la tele. En distancia. En contra r. En lo que ser. En el alterar. En te. En té. En el humo. En el cada respiro. En los recuerdos de las masas de agua dulce. En el negro de la noche. En la diferencia principal de un lunes y de un miercóles. En el instante en que aquel tío decidió subir los alpes usando los elefantes. En el cráneo de la mariposa. En el mar seco. En el aire visible. En la ciudad que se mueve. En el parque que se rega. En la ventana al amanecer. En el lado brillante del cenicero. En el juego sin principios ni fines. En las vueltas de cabeza. En el laboratorio alquimista. En la profundidad del campo sin profundidad. En el color verde. En la fotosintesis. En el color naranjo de tu camiseta. En el papel hecho hace ochocientos años de un brujo. En la hora buena. En el tiempo libre. En la iluminación de bajo consumo. En el y tal. En la mitología de los ciervos. En los cuentos rizomáticos de hongos. En las ramas del bosque oscuro. En los espacios entre ellas. En la a la vez. Fuera del horizonte. Detrás de lo que se ve. En lo que no se ve.